Triángulo del agua

Una de las señas de identidad de la comarca de Comunidad de Calatayud es la intensa interacción del agua y las rocas, un rasgo con consecuencias en casi cualquier ámbito, pero que resalta especialmente porque está en la raíz de lo que son los principales recursos turísticos de la zona.

Situada en el corazón del Sistema Ibérico, el territorio de Comunidad de Calatayud se presenta como una sucesión de pequeñas sierras, no muy elevadas pero abruptas, por las que el agua discurre en distintos ríos. El principal es el Jalón, que atraviesa toda la zona de oeste a este y forma un valle de hasta 10 km de ancho, que lo convierten en eje vertebrador de la comarca; pero a él se suman varios afluentes, tanto a la izquierda como a la derecha, que forman pequeños valles laterales.

Estos suelos por los que bajan los ríos están compuestos de forma casi íntegra por rocas calizas, que son fácilmente solubles por el agua, por lo que la erosión ha creado toda clase de formas de relieve. El ejemplo más claro son los profundos cañones por los que los ríos discurren en algunos tramos, encajados entre paredones verticales de hasta 100 m de altura, como es el caso del Mesa entre Calmarza y Jaraba; pero no es el único

En función de una larga serie de variables del medio, esta interacción entre el agua y la roca se plasma en toda clase de paisajes: cascadas, grutas o formas caprichosas como las chimeneas de las hadas o los edificios travertínicos, que se originan cuando el carbonato cálcico que arrastra el agua se precipita de nuevo en sólido.

En suma, agua y roca han formado en Comunidad de Calatayud parajes de gran atractivo y riqueza natural, que alcanzan su culmen en el Monasterio de Piedra, en Nuévalos, donde la concentración de formas singulares y los juegos de la piedra y el agua en un corto recorrido tienen fama mundial.

En las inmediaciones del Jalón y a unos mil metros de profundidad se concentra un importante volumen de estas aguas subterráneas, que al encontrarse con una falla tectónica (una fractura en el terreno producida por terremotos) vuelve a manar a la superficie; principalmente en el entorno de las localidades de Jaraba y Alhama de Aragón.

Por su profundo origen, estas aguas brotan a temperaturas de hasta más de 30 grados centígrados, son aguas termales, y contienen distintos minerales y elementos, arrastrados de las capas de tierras que han debido atravesar y que les confieren así distintas virtudes para la salud. Desde la época romana, estos manantiales han sido aprovechados con fines médicos y han dado lugar más tarde a distintos balnearios, en donde no solo se puede disfrutar de las aguas y sus beneficios, sino también, enlazando con el primer aspecto comentado, de un privilegiado entorno natural.

Todavía sorprende más la cercanía de los lugares señalados, ya que menos de 20 km separan el Monasterio de Piedra, Jaraba y Alhama de Aragón, que juntos forman el Triángulo del Agua, un destacado destino turístico de naturaleza y de salud, reforzado con otros puntos también cercano

Textos extraidos íntegramente de la guía publicada por la Asociación para el Desarrollo Rural Integral de la Comunidad de Calatayud y Comarca del Aranda (ADRI Calatayud-Aranda)

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